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Buenos Aires 01 de Septiembre del 2021

Temperature drives body size in human evolution / La temperatura impulsa el tamaño del cuerpo en la evolución humana

 

Temperature drives body size in human evolution

 

An increase in body and brain size is one of the defining characteristics of human evolution. It remains widely debated what the primary cause of this increased brain and body size may be—researchers have suggested that changes in diet, behavior, or demography may influence larger bodies and brains, or that additional factors like climate, ecology, technology, or culture may also contribute.

New Research tested the environmental influence on changes in body size using a dataset of fossil human ancestors consisting of three main taxonomic groups: early Homo (fossils that predate the Neandertals but are not Homo naledi), Neandertals, and humans who lived from around 2.5 million-11,000 years ago. Their data included brain and body estimates from individual fossils belonging to each of these three groups, which were compared with climate reconstruction estimates based on relevant variables such as mean annual temperature and mean annual precipitation.

The study found that temperature is, uniformly, a major predictor of body size. More specifically, larger bodies tend to be found in climates with lower, colder temperatures. These results are supported by Bergmann’s Rule, an ecogeographical rule first introduced by Carl Bergmann in 1847 stating that populations with larger bodies tend to be found in colder climates whereas those with smaller bodies are more often found in warmer climates.  

Brain size did not appear to strongly correlate with temperature, suggesting that brain size tends to be less impacted by environmental variables in human evolution. Brain size did, correlate with precipitation, suggesting that larger brains occur in the most stable environments. Human brains are expensive, meaning they need adequate resources to sustain themselves, so environments with stable, reliable rainfall allow for adequate resources, such as food, to prosper. Since climate explains less about brain size changes, other factors like complex social lives, technology, or diet are more likely to be the main driver of brain size evolution.

The study suggests that both body and brain size of humans fluctuated over the last million years, and that this fluctuation is—at least in part—linked to a changing climate. With the current warming climate.

Other studies have found that many plant and animal species are becoming smaller due to rising temperatures and unreliable rainfall, which could impact human nutrition in the future.


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El aumento del tamaño del cuerpo y del cerebro es una de las características que definen la evolución humana. La causa principal de este aumento del tamaño del cerebro y del cuerpo sigue siendo objeto de un amplio debate: investigadores han sugerido que los cambios en la dieta, el comportamiento o la demografía pueden influir en el aumento del tamaño del cuerpo y del cerebro, o que otros factores como el clima, la ecología, la tecnología o la cultura también pueden contribuir.
Una nueva investigación puso a prueba la influencia del medio ambiente en los cambios del tamaño del cuerpo utilizando un conjunto de datos de ancestros humanos fósiles formado por tres grupos taxonómicos principales: los primeros Homo (fósiles anteriores a los neandertales pero que no son Homo naledi), los neandertales y los humanos que vivieron hace unos 2,5 millones-11.000 años. Sus datos incluían estimaciones del cerebro y el cuerpo de fósiles individuales pertenecientes a cada uno de estos tres grupos, que se compararon con estimaciones de reconstrucción del clima basadas en variables relevantes como la temperatura media anual y la precipitación media anual.

El estudio descubrió que la temperatura es, de manera uniforme, un importante factor de predicción del tamaño del cuerpo. Más concretamente, los cuerpos más grandes tienden a encontrarse en climas con temperaturas más bajas y frías. Estos resultados están respaldados por la regla de Bergmann, una regla ecogeográfica introducida por primera vez por Carl Bergmann en 1847, según la cual las poblaciones con cuerpos más grandes tienden a encontrarse en climas más fríos, mientras que las que tienen cuerpos más pequeños se encuentran más a menudo en climas más cálidos. 

El tamaño del cerebro no parece estar fuertemente correlacionado con la temperatura, lo que sugiere que el tamaño del cerebro tiende a estar menos afectado por las variables ambientales en la evolución humana. El tamaño del cerebro sí se correlaciona con las precipitaciones, lo que sugiere que los cerebros más grandes se encuentran en los entornos más estables. Los cerebros humanos son caros, lo que significa que necesitan recursos adecuados para mantenerse, por lo que los entornos con precipitaciones estables y fiables permiten que prosperen los recursos adecuados, como los alimentos. Dado que el clima explica menos los cambios en el tamaño del cerebro, es más probable que otros factores, como la complejidad de la vida social, la tecnología o la dieta, sean los principales impulsores de la evolución del tamaño del cerebro.

El estudio sugiere que tanto el tamaño del cuerpo como el del cerebro de los humanos han fluctuado a lo largo del último millón de años, y que esta fluctuación está -al menos en parte- vinculada a un clima cambiante. Con el actual calentamiento del clima.

Otros estudios han descubierto que muchas especies de plantas y animales son cada vez más pequeñas debido al aumento de las temperaturas y a la falta de precipitaciones, lo que podría afectar a la nutrición humana en el futuro.

 

                                                   * Manuel Will, anthropologist (University of Tübingen)
                                                   * Mario Krapp, anthropologist (University of Cambridge)

                                                       Nature Communications – Nature Climate – July 2021