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Buenos Aires 01 de Diciembre del 2021

Optimism and Health / Optimismo y Salud

 

                                                                                 

Throughout history, optimism has been viewed as a cornerstone of resilience. In the words of Helen Keller, optimism is the faith that leads to achievement. Defined primarily as hopefulness for the future, optimism has also been heavily critiqued as having little value without action.
Although this may be true in certain respects, a broad body of evidence suggests that pessimism can be associated with adverse health outcomes up to and including poor cardiovascular health.
Investigators have turned to evaluate the impact of optimism on disease prevention empirically. Examining how optimism can impact outcomes such as cardiovascular events.

Through a systematic review of multiple research databases, investigators selected 15 studies that included over 200,000 participants. Primary outcome measures included severe conditions such as heart attack and stroke. With an average follow-up period of roughly 14 years, results indicated a significant relationship between optimism and reduced risk of adverse cardiac events. Perhaps of greater significance, results showed an association with reduced all-cause mortality as well.

Following a rigorous evaluation of available evidence, several conclusions were summarized. Indeed, there is a strong association between mental health and cardiovascular disease risk. Interventions that improve mental health and wellbeing can have a measurable impact on cardiovascular health. Although multifactorial, it is well demonstrated that psychological health may impact heart health and vascular health either through direct or indirect mechanisms. Studies have also shown a potential protective benefit from other factors, including gratitude and happiness, as measured through positive affect.

Although the exact mechanism through which optimism and other positive psychological factors lead to the above observed phenomena is still unclear, good mental health is strongly associated with a reduction in cardiovascular disease risk. Indeed, it has also been known for some time that chronic stress can have multiple harmful health consequences. Therefore, it is prudent that a patient’s mental health be considered and addressed as part of any holistic cardiovascular disease management and risk mitigation strategy.

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A lo largo de la historia, el optimismo se ha considerado la piedra angular de la resiliencia. En palabras de Helen Keller, el optimismo es la fe que conduce al logro. Definido principalmente como esperanza en el futuro, el optimismo también ha sido muy criticado por su escaso valor sin acción.
Aunque esto puede ser cierto en ciertos aspectos, un amplio conjunto de pruebas sugiere que el pesimismo puede estar asociado a resultados adversos para la salud, incluyendo una mala salud cardiovascular.

Los investigadores se han volcado en evaluar empíricamente el impacto del optimismo en la prevención de enfermedades. Examinar cómo el optimismo puede influir en resultados como los eventos cardiovasculares.

Mediante una revisión sistemática de múltiples bases de datos de investigación, los investigadores seleccionaron 15 estudios que incluían a más de 200.000 participantes. Las medidas de resultado primarias incluían afecciones graves como el infarto de miocardio y el ictus. Con un periodo de seguimiento medio de aproximadamente 14 años, los resultados indicaron una relación significativa entre el optimismo y la reducción del riesgo de sufrir eventos cardíacos adversos. Y lo que es aún más importante, los resultados mostraron también una asociación con la reducción de la mortalidad por cualquier causa.

Tras una rigurosa evaluación de las pruebas disponibles, se resumieron varias conclusiones. En efecto, existe una fuerte asociación entre la salud mental y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Las intervenciones que mejoran la salud mental y el bienestar pueden tener un impacto medible en la salud cardiovascular. Aunque es multifactorial, está bien demostrado que la salud psicológica puede repercutir en la salud cardíaca y vascular a través de mecanismos directos o indirectos. Los estudios también han demostrado un posible beneficio protector de otros factores, como la gratitud y la felicidad, medidos a través del afecto positivo.

Aunque todavía no está claro el mecanismo exacto por el que el optimismo y otros factores psicológicos positivos conducen a los fenómenos observados anteriormente, la buena salud mental está fuertemente asociada a una reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular. De hecho, también se sabe desde hace tiempo que el estrés crónico puede tener múltiples consecuencias perjudiciales para la salud. Por lo tanto, es prudente que la salud mental del paciente se tenga en cuenta y se aborde como parte de cualquier estrategia holística de gestión de las enfermedades cardiovasculares y de mitigación del riesgo.

                                                                                       
                                                                                    American Heart Association

                                                                                              JAMA – Jan. 2021
                                                                                  Systematic review and Meta-analysis

                                                                                     Resumido por:  Cristopher Di Maio